Madrid despierta de sus sueños
y los amantes dan fin a su aventura,
las montañas de tus sábanas
son el reflejo de tus sentimientos
mientras yo tomo mi tercer café del día
reflejo de mis dudas y tus silencios.
Vuelve a despertar esta pecera
de peces ahogados en sus tinieblas,
de espejismos económicos y castillos en el aire
creados por tiburones trajeados
que se comen a peces trabajadores.
Un hombre gris grita en mi portal,
un coche rojo lleva a la grúa en brazos,
y yo vuelvo a pensar si la indiferencia y el olvido
pasan a ser la mejor solución,
pero a tu geranio le dio por sonreir,
y sigo sin saber si tus suspiros llevan mi nombre,
y mientras tanto, el alba se rompe,
como la taza del mendigo de la esquina,
que hoy no pedirá en la puerta de misa,
el frío de la pecera lo terminó de hundir;
igual que a la vecina del quinto,
que ya no pudo continuar fumando,
sus pulmones negros borraron su sonrisa;
sonrisa que no lucirá el tiburón blanco,
ayer bajaron sus acciones,
y otra familia nueva alquilará habitación en la calle,
la cuales se encontrarán desiertas,
sin voces ni protestas,
sin recuerdos ni a mayo ni a París.
Y con todo, te miro y sonrío,
nunca he podido dejar de hacerlo,
ni siquiera sabiendo que no es posible,
que no eres para mí, que soy insuficiente,
que el miedo ha hecho el resto,
y que no lograré tenerte.
viernes, 9 de diciembre de 2011
jueves, 8 de diciembre de 2011
Distancia
Él la dibuja en la distancia,
ella imagina un todo con él,
en los charcos el reflejo de sus ojos,
y en las hojas que caen
el recuerdo de esos besos.
En ella un nudo en la garganta,
un contraste de sensaciones,
amor y olvido,cariño y dolor,
él lágrimas por lo pasado,
sonrisas por el futuro,
y un mundo paralelo a su ciudad.
Él traza imposibles en el mapa,
ella exprime el calendario,
trescientos kilómetros no son nada
pero dos meses sin verse lo son todo.
Y el mundo diario sigue girando,
no hay café para dos
ni buenos días compartidos,
y en cada rincón de la ciudad
un destello de lo que quieren y no pueden ser,
no hay cines los domingos,
ni escapadas por el parque,
ni flores por primavera,
ni siquiera besos en cada semáforo en rojo;
solamente vivir de llamadas con final,
de cartas como regalo y sus nombres en las nubes,
deseos de parar el mundo y romper la distancia,
besos infinitos, carreteras sin fin,
despedidas inacabables y vuelta a casa,
y otros cien amaneceres que empiezan sin ti.
ella imagina un todo con él,
en los charcos el reflejo de sus ojos,
y en las hojas que caen
el recuerdo de esos besos.
En ella un nudo en la garganta,
un contraste de sensaciones,
amor y olvido,cariño y dolor,
él lágrimas por lo pasado,
sonrisas por el futuro,
y un mundo paralelo a su ciudad.
Él traza imposibles en el mapa,
ella exprime el calendario,
trescientos kilómetros no son nada
pero dos meses sin verse lo son todo.
Y el mundo diario sigue girando,
no hay café para dos
ni buenos días compartidos,
y en cada rincón de la ciudad
un destello de lo que quieren y no pueden ser,
no hay cines los domingos,
ni escapadas por el parque,
ni flores por primavera,
ni siquiera besos en cada semáforo en rojo;
solamente vivir de llamadas con final,
de cartas como regalo y sus nombres en las nubes,
deseos de parar el mundo y romper la distancia,
besos infinitos, carreteras sin fin,
despedidas inacabables y vuelta a casa,
y otros cien amaneceres que empiezan sin ti.
martes, 6 de diciembre de 2011
Constantes.
Llegó el frío a Valencia
con la entrada de este diciembre;
comienza a prepararse la Navidad,
los belenes lucen en los grandes almacenes,
y las calles comienzan a iluminarse;
llegaron las primeras nevadas,
ya son habituales las bufandas,
como mis miradas de reojo
al reflejo de los tuyos,
cual niño mira los nuevos escaparates.
Comienza a ser habitual el turrón en las mesas,
el abrigarse hasta arriba,
escuchar y cantar villancicos
y tirar la carta de los regalos;
comienzan a ser diarias
mis noches en vela,
mis bolis sobre la mesa
y tu imagen en mi mente,
mis dedos escribiendo y tú sin aparecer,
comienza a ser un constante
los anuncios de nochebuena,
la venta de entradas para nochevieja,
el champán y las uvas,
mis recuerdos a la infancia,
tus suspiros en las clases,
las agonías tras el ordenador,
la corrección de exámenes,
las excusas para hablar contigo
tú, y tú y tú,
como germen de lo habitual,
tú y tú y tú.
como ejemplo de lo cotidiano,
tú,y tú y tú,
en mi pensamiento en general.
con la entrada de este diciembre;
comienza a prepararse la Navidad,
los belenes lucen en los grandes almacenes,
y las calles comienzan a iluminarse;
llegaron las primeras nevadas,
ya son habituales las bufandas,
como mis miradas de reojo
al reflejo de los tuyos,
cual niño mira los nuevos escaparates.
Comienza a ser habitual el turrón en las mesas,
el abrigarse hasta arriba,
escuchar y cantar villancicos
y tirar la carta de los regalos;
comienzan a ser diarias
mis noches en vela,
mis bolis sobre la mesa
y tu imagen en mi mente,
mis dedos escribiendo y tú sin aparecer,
comienza a ser un constante
los anuncios de nochebuena,
la venta de entradas para nochevieja,
el champán y las uvas,
mis recuerdos a la infancia,
tus suspiros en las clases,
las agonías tras el ordenador,
la corrección de exámenes,
las excusas para hablar contigo
tú, y tú y tú,
como germen de lo habitual,
tú y tú y tú.
como ejemplo de lo cotidiano,
tú,y tú y tú,
en mi pensamiento en general.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Dudas y preguntas.
Cierro los ojos y apareces
haciendo de imagen conectora
entre el morir del hoy
y el nacer del mañana.
Eres la causa de mis dudas
para las que no tengo ni manual ni apuntes.
Me pregunto el destino de tus miradas
y el por qué de tus sonrisas,
cómo haces para ser así,
siempre afable,risueña y amable,
porque cuando te miro no miras,
saber el motivo de tus fugas
y como ser algo en tu vida.
Me pregunto porque sonríes en mi mente,
porque me alegran tus palabras,
porque será que sueño contigo,
y porque tus imágenes se suceden
convirtiéndose en mi película de cada noche.
Y sigo, continuo preguntándome
el motivo de tus quejas,
si tú sueñas y dudas conmigo,
si te sentirás identificada al leer esto,
o si tan siquiera lo leerás.
Sigo dudando sobre tantas y tantas cosas,
a las que no tengo respuesta,
pero sobre todo,sigo preguntándome
el por qué de mis dudas y preguntas,
y el por qué de tus excursiones por mi mente.
haciendo de imagen conectora
entre el morir del hoy
y el nacer del mañana.
Eres la causa de mis dudas
para las que no tengo ni manual ni apuntes.
Me pregunto el destino de tus miradas
y el por qué de tus sonrisas,
cómo haces para ser así,
siempre afable,risueña y amable,
porque cuando te miro no miras,
saber el motivo de tus fugas
y como ser algo en tu vida.
Me pregunto porque sonríes en mi mente,
porque me alegran tus palabras,
porque será que sueño contigo,
y porque tus imágenes se suceden
convirtiéndose en mi película de cada noche.
Y sigo, continuo preguntándome
el motivo de tus quejas,
si tú sueñas y dudas conmigo,
si te sentirás identificada al leer esto,
o si tan siquiera lo leerás.
Sigo dudando sobre tantas y tantas cosas,
a las que no tengo respuesta,
pero sobre todo,sigo preguntándome
el por qué de mis dudas y preguntas,
y el por qué de tus excursiones por mi mente.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
En un mar de incertidumbre.
Esos días de lluvias
y desayuno con huevos y bacon,
donde aprendí que los recuerdos
sólo sirven para escribir poesía
y tus besos bajo el cielo gris,
para completar mis memorias.
Aquellos días de buses de dos pisos
y extranjeros andando por doquier
quedaron en el exilio,
en el diván de los recuerdos
como los gritos de las madres de la plaza de Mayo.
Y me miras y sonríes
entre los elementos de este diván,
haciéndolos inmateriales, intangibles,
luces de un pasado anterior;
y terminas de acelerarme el pulso
con tus ojos marrones
brillando al fondo del tumulto;
pero me confundes,me creas expectativas
en este mar de incertidumbre
que parece ver tierra y se queda en agua,
en olas de mar sin sal,
en sirenas de pelo de cobre,
que con voz angelical,
solo cantan tu nombre.
y desayuno con huevos y bacon,
donde aprendí que los recuerdos
sólo sirven para escribir poesía
y tus besos bajo el cielo gris,
para completar mis memorias.
Aquellos días de buses de dos pisos
y extranjeros andando por doquier
quedaron en el exilio,
en el diván de los recuerdos
como los gritos de las madres de la plaza de Mayo.
Y me miras y sonríes
entre los elementos de este diván,
haciéndolos inmateriales, intangibles,
luces de un pasado anterior;
y terminas de acelerarme el pulso
con tus ojos marrones
brillando al fondo del tumulto;
pero me confundes,me creas expectativas
en este mar de incertidumbre
que parece ver tierra y se queda en agua,
en olas de mar sin sal,
en sirenas de pelo de cobre,
que con voz angelical,
solo cantan tu nombre.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Estudiándote
Busco tus miradas entre las mesas,
como Egipto su libertad en las urnas
y miles de jóvenes en las plazas.
Madrid a tu lado es solo un espejismo,
una imagen en un espejo cóncavo,
mientras tu sonrisa difumina mi realidad
y tus ojos dan sentido a mi somnolencia,
a mi café doble en la tarde,
a mis sueños rotos por el despertador,
a dormir a un palmo del colchón,
a creer en algo antes del todo,
a sonreir cuando no miras,
y a mirarte cuando sonríes,
dan sentido a mi lápiz sobre el papel,
a mi despiste a media mañana
a no romper tus silencios
ni a preguntarte algo incoherente
mientras deseo lo imposible.
Y Platón sigue rompiendo mis esquemas
que me olvide de lo racional,
que el filósofo-gobernante prefirió escribir,
y el guardián tocar el violín,
que el alma se elevó al cuadrado para no ser dividida,
y que la dialéctica descendente
era sólo un timo,
un engañabobos donde vendían cacerolas,
y geografía pasó a ser segundo plano,
los ríos no llegan al mar,
ni mis palabras a tus oídos,
el roquedo las siluetas de tu cuerpo,
y tus labios las cordilleras de mis deseos.
como Egipto su libertad en las urnas
y miles de jóvenes en las plazas.
Madrid a tu lado es solo un espejismo,
una imagen en un espejo cóncavo,
mientras tu sonrisa difumina mi realidad
y tus ojos dan sentido a mi somnolencia,
a mi café doble en la tarde,
a mis sueños rotos por el despertador,
a dormir a un palmo del colchón,
a creer en algo antes del todo,
a sonreir cuando no miras,
y a mirarte cuando sonríes,
dan sentido a mi lápiz sobre el papel,
a mi despiste a media mañana
a no romper tus silencios
ni a preguntarte algo incoherente
mientras deseo lo imposible.
Y Platón sigue rompiendo mis esquemas
que me olvide de lo racional,
que el filósofo-gobernante prefirió escribir,
y el guardián tocar el violín,
que el alma se elevó al cuadrado para no ser dividida,
y que la dialéctica descendente
era sólo un timo,
un engañabobos donde vendían cacerolas,
y geografía pasó a ser segundo plano,
los ríos no llegan al mar,
ni mis palabras a tus oídos,
el roquedo las siluetas de tu cuerpo,
y tus labios las cordilleras de mis deseos.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Me regalabas tus besos
Aquella noche,
me enredaba entre tus manos
tiritaba sobre tus labios
y me escondía bajo tu manto,
mientras estudiantes extranjeros
reían y cantaban en el césped,
o sobrevolaban la ciudad en globo,
mientras tú,
me regalabas tus besos;
aquella noche,
la luna quiso esconderse,
bailar entre las nubes y las estrellas
no reflejarse en el mar
en el cual tus curvas se dibujaban,
mientras tú,
me regalabas tus besos.
Aquella noche,
tus ojos verdes brillaban al son de los míos,
mientras nuestras bocas unidas
hablaban el lenguaje de dos,
y tú,
me regalabas tus besos.
Aquella noche,
paseaba otra pareja por el muelle,
suspiraba otro parado un trabajo,
esperaba un niño su regalo,
se lloraba otra muerte
y tú,
me regalabas tus besos.
Aquella noche,
parecía acabarse el mundo en mi horizonte,
estar todo el mar tras tus ojos
y todas las sonrisas en tu boca
ya podía arder París y caer Roma,
o que el BigBen no diera la hora
pues yo seguiría contigo,
y tú mientras,
me regalarías tus besos.
me enredaba entre tus manos
tiritaba sobre tus labios
y me escondía bajo tu manto,
mientras estudiantes extranjeros
reían y cantaban en el césped,
o sobrevolaban la ciudad en globo,
mientras tú,
me regalabas tus besos;
aquella noche,
la luna quiso esconderse,
bailar entre las nubes y las estrellas
no reflejarse en el mar
en el cual tus curvas se dibujaban,
mientras tú,
me regalabas tus besos.
Aquella noche,
tus ojos verdes brillaban al son de los míos,
mientras nuestras bocas unidas
hablaban el lenguaje de dos,
y tú,
me regalabas tus besos.
Aquella noche,
paseaba otra pareja por el muelle,
suspiraba otro parado un trabajo,
esperaba un niño su regalo,
se lloraba otra muerte
y tú,
me regalabas tus besos.
Aquella noche,
parecía acabarse el mundo en mi horizonte,
estar todo el mar tras tus ojos
y todas las sonrisas en tu boca
ya podía arder París y caer Roma,
o que el BigBen no diera la hora
pues yo seguiría contigo,
y tú mientras,
me regalarías tus besos.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Sigues en mí
Mirarte, y saberme perdido,
volvieron tus negativas a mis oidos
como la lluvia a este noviembre gris.
Otra vez se te antojó desaparecer,
hacerte humo y esfumarte,
como el cigarro de la viuda del quinto,
como aquella noche entre las sombras,
entre los buses amarillos y su hora menos,
al fondo caminabas alegre,
con tu camisa blanca y tus cabellos rubios,
entrabas en tu casa,
mirabas atrás y ahí seguía yo,
respirando los segundos que me quedaban,
bebiendo los minutos previos,
bajo tu luz y tu manto,
tus ojos, tu voz y tu boca,
voz que ahora me niega,
ojos que ahora ni brillan al mirarte
y boca que pronuncia otro nombre,
que desea otro cuerpo,
y que besa otros labios;
pero sigues siendo humo,
y la vecina del quinto sigue fumando,
así que sigues en mí,
aunque no sé por cuanto.
volvieron tus negativas a mis oidos
como la lluvia a este noviembre gris.
Otra vez se te antojó desaparecer,
hacerte humo y esfumarte,
como el cigarro de la viuda del quinto,
como aquella noche entre las sombras,
entre los buses amarillos y su hora menos,
al fondo caminabas alegre,
con tu camisa blanca y tus cabellos rubios,
entrabas en tu casa,
mirabas atrás y ahí seguía yo,
respirando los segundos que me quedaban,
bebiendo los minutos previos,
bajo tu luz y tu manto,
tus ojos, tu voz y tu boca,
voz que ahora me niega,
ojos que ahora ni brillan al mirarte
y boca que pronuncia otro nombre,
que desea otro cuerpo,
y que besa otros labios;
pero sigues siendo humo,
y la vecina del quinto sigue fumando,
así que sigues en mí,
aunque no sé por cuanto.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Jueves de otoño
Despierta otro jueves,
este con sabor a martes,
que llueve como si fuera martes
y en el que a mitad
luce el Ssl como si fuera miércoles;
pero no, es jueves,
y tu ausencia sabe a lunes,
a uno de esos fríos y nublados,
de los que deseas dormir hasta las doce;
pero sigue siendo jueves,
un jueves de noviembre,
un noviembre de otoño,
un otoño que se empeñó en tardar,
que quiso ser verano
y acabó pareciendo primavera,
de esas en las que la manga corta aflora,
y las terrazas se llenan;
pero es otoño,
y ya parece otoño,
ya llueve y hace frío,
ya saben los días a libros,
a exámenes recién corregidos,
a paraguas abiertos,
a tráfico bajo mi ventana,
a palomitas en el teatro
y a añoranzas de verano,
como en el que te conocí,
un verano con frío y lluvia inglesas,
que parecían ser otoño español,
pero tu sonrisa y tu mirada
me hacían saber que era verano,
y saber que sin ellas es otoño,
de esos que se parecen al invierno.
este con sabor a martes,
que llueve como si fuera martes
y en el que a mitad
luce el Ssl como si fuera miércoles;
pero no, es jueves,
y tu ausencia sabe a lunes,
a uno de esos fríos y nublados,
de los que deseas dormir hasta las doce;
pero sigue siendo jueves,
un jueves de noviembre,
un noviembre de otoño,
un otoño que se empeñó en tardar,
que quiso ser verano
y acabó pareciendo primavera,
de esas en las que la manga corta aflora,
y las terrazas se llenan;
pero es otoño,
y ya parece otoño,
ya llueve y hace frío,
ya saben los días a libros,
a exámenes recién corregidos,
a paraguas abiertos,
a tráfico bajo mi ventana,
a palomitas en el teatro
y a añoranzas de verano,
como en el que te conocí,
un verano con frío y lluvia inglesas,
que parecían ser otoño español,
pero tu sonrisa y tu mirada
me hacían saber que era verano,
y saber que sin ellas es otoño,
de esos que se parecen al invierno.
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