No es ni Batman ni uno de los 40 ladrones
pero ha hecho en suya la cueva del quinto,
vive entre botellines y recuerdos,
periódicos viejos con noticias a un pasado
con policías en gris, carreras de libertad,
fotos de muertos, un viejo televisor,
una nevera vacía y él, presidente en su sillón.
Anda despacio y no contamina,
pequeños placeres de un mundo atrás
aunque nadie le quita el humo a su pipa,
siempre sonríe debajo de su camisa
'Buenos días, vaya tiempo no sé si es invierno o primavera'
mientras peina a un lado su grisácea cabellera,
baja del ascensor con otra sonrisa,
que deja al colgar sus llaves en la entrada,
ni gritos ni respuestas ni mando compartido,
ni lado de la cama ni recoger a los nietos a las seis
no hay quien haga compañía al vecino del quinto
ni a su solitario paripé.
Conocido por todos los de arriba,
el comprador diario del quiosco,
galán de peluquería de barrio y barbería,
explorador universal de obras y atascos,
ni gorro ni guantes ni antifaz
y sin ser llanero es solitario,
manos arrugadas en los bolsillos,
pantalones de pana viejo sin planchar
conversaciones de patio o ascensor
de fútbol y otros deportes experto sabedor
a faltas de noticias de un futuro mejor
o un pasado del que fue protagonista
y que hasta él mismo olvidó,
y baja del ascensor con otra sonrisa,
que deja al colgar sus llaves en la entrada,
ni gritos ni respuestas ni mando compartido,
ni lado de la cama ni recoger a los nietos a las seis
no hay quien haga compañía al vecino del quinto
ni a su solitario paripé.
viernes, 14 de septiembre de 2012
viernes, 10 de agosto de 2012
Lady Amsterdam
Lugar rodeado en rojo
cuna de pintores y diarios,
curvas reflejadas en sus aguas
canales que reflejan esos ojos.
Paraguas frente a la estación,
calles con nombre impronunciables
y plazas con aroma a dulce en el ambiente.
El poema que nunca escribí,
la carta que nunca mandé,
las palabras que quedaron a mitad de decir
y la pregunta con sabor a café.
Cubren las nubes el cielo,
visten de gris tus calles,
sopla el viento y sonríes,
reflejan tus figuras los canales,
serpentean rojas las luces de tu cuerpo
dando color y nombre al barrio,
camino perdido entre las sombras,
admiro confuso tus labios,
se mueven y me gritan,me llaman,
tientan suerte entre las plazas,
en los trenes de camino a un sin rumbo
y en las noches con sabor a nada.
Sigue el hielo en tus calzadas,
eres frío y ardes, quemas,
acercas tu calidez y tu alma
se me escapa entre las yemas,
aproximas tu lado humano,
pareces cosa del destino,
congelas mis pasos, mi voz;
agobias, pesas y aceleras el camino,
eres recuerdo y presente,
fantasma en los cristales
y miedo a lo pendiente;
somos escapadas a media tarde,
sabor a frío año nuevo
a un dos en medio de todo
y a un nada de regreso a casa.
Al final, es una experiencia solo,
recuerdos vagos y aventuras,
el tacto de su seda,mi mano agarrada,
fantasía, fotografías, irrealidad,
al final solo es ella, Lady Amsterdam.
cuna de pintores y diarios,
curvas reflejadas en sus aguas
canales que reflejan esos ojos.
Paraguas frente a la estación,
calles con nombre impronunciables
y plazas con aroma a dulce en el ambiente.
El poema que nunca escribí,
la carta que nunca mandé,
las palabras que quedaron a mitad de decir
y la pregunta con sabor a café.
Cubren las nubes el cielo,
visten de gris tus calles,
sopla el viento y sonríes,
reflejan tus figuras los canales,
serpentean rojas las luces de tu cuerpo
dando color y nombre al barrio,
camino perdido entre las sombras,
admiro confuso tus labios,
se mueven y me gritan,me llaman,
tientan suerte entre las plazas,
en los trenes de camino a un sin rumbo
y en las noches con sabor a nada.
Sigue el hielo en tus calzadas,
eres frío y ardes, quemas,
acercas tu calidez y tu alma
se me escapa entre las yemas,
aproximas tu lado humano,
pareces cosa del destino,
congelas mis pasos, mi voz;
agobias, pesas y aceleras el camino,
eres recuerdo y presente,
fantasma en los cristales
y miedo a lo pendiente;
somos escapadas a media tarde,
sabor a frío año nuevo
a un dos en medio de todo
y a un nada de regreso a casa.
Al final, es una experiencia solo,
recuerdos vagos y aventuras,
el tacto de su seda,mi mano agarrada,
fantasía, fotografías, irrealidad,
al final solo es ella, Lady Amsterdam.
sábado, 4 de agosto de 2012
El maquinista #interrail2012
De pequeño dibujaba viejas locomotoras cruzando las montañas, de normal rojas o negras, con su chimenea y su humo, y por supuesto un hombre que dirigía aquel trasto dibujado de una manera simple sobre un pequeño folio pero que yo imaginaba como un gran aparato, con elegancia, fuerza y una singular belleza, ese hombre que yo dibujaba de mala manera y con una gorra curiosa, era el maquinista, el guía de aquel aparato de hierro y metal que recorría el mundo de ciudad en ciudad con el humo, el traqueteo y un agudo silbido como seña.
Hoy, años después de esos dibujos infantiles, en vez de dibujar escribo quizás con la misma deformidad que entonces trazaba sobre el papel, o quizás un poco más claro, pero poco queda de aquellas locomotoras que salían de mis lápices de color, ya no hay humo, ni chimenea, ni silbido y en muchas ocasiones apenas hay traqueteo (y se agradece, ventajas de la tecnología y tal); pero sigue sobreviviendo de una manera o de otra la figura del maquinista, quizás con diferente papel que antaño, quizás no, seguro, pero ahí está ese tipo que dirige y manda al tren y sus pasajeros de estación en estación.
Como dije, años después de aquellos garabatos, me enfrenté al reto del interrail, una aventura que, como el nombre indica, se construye entre railes y con el tren como denominador común entre ciudad y ciudad, y por supuesto en él el maquinista.
Y de ciudad en ciudad que íbamos (y digo íbamos porque estas aventuras que mejor que vivirlas con esa gente que sabes que harán esos días inolvidables) , sólo unas fueron las elegidas,Barcelona, París, Amsterdam, Berlín, Praga, Budapest y Milán, eso sin mencionar aquellas que fueron enclaves estratégicas de paso durante nuestro trayecto, ejemplos como Perpignan, Innsbruck o Niza, que disfrutaban de nosotros tan sólo porque pasábamos por allí. Cada sitio, una pequeña casa en forma bien de albergue, de hostal o de hotel de casi lujo, en cada uno de nuestros destinos anécdotas por doquier que no caben en estas líneas, en cada emplazamiento gente nueva, algunos turistas-interraileros, como nosotros, y otros propios del lugar, aunque menos; y por supuesto, en cada ciudad un nuevo mundo por descubrir, una belleza nueva que averiguar y una cultura de la que aprender. Y aunque no siempre fuera fácil, sonreías al llegar a cada ciudad, al bajar del tren y respirar un nuevo aroma, al girar la cabeza y dejar el tren atrás, ese otro pequeño mundillo que te acompañaba en cada viaje y que presidía con sus decisiones el maquinista, que en esos momentos se elevaba a la categoría de conductor de nuestros sueños, y él aunque no se diera cuenta de sus pasajeros, ni siquiera nosotros de él, dependíamos de su trabajo para llegar, de su esfuerzo y profesionalidad para poder coronar otra estación y abordar así nuestra siguiente aventura.
Así una y otra vez, de parada en parada, de albergue en albergue, de bar en bar, de parque en parque, de tren en tren y lo que significaba de ciudad en ciudad, haciendo que nuestro verdadero pasaporte fueran nuestros billetes de tren, que éste medio fuera nuestro único camino, que los otros 4 compañeros fueran tu propia familia y que tu casa fuera el albergue/hotel/hostal en el que esos días te hospedaras, pero con un protagonista de fondo, el maquinista, ese señor que en cada ciudad en la que tú bajabas cambiaba de nombre, de historia y de aspecto, pero que seguía siendo el conductor de tus sueños, el verdadero guía de todo aquello que hacía posible que esos 15 días de aventuras y locuras entre railes fueran una de esas experiencias que jamás podrás olvidar en la vida.
Hoy, años después de esos dibujos infantiles, en vez de dibujar escribo quizás con la misma deformidad que entonces trazaba sobre el papel, o quizás un poco más claro, pero poco queda de aquellas locomotoras que salían de mis lápices de color, ya no hay humo, ni chimenea, ni silbido y en muchas ocasiones apenas hay traqueteo (y se agradece, ventajas de la tecnología y tal); pero sigue sobreviviendo de una manera o de otra la figura del maquinista, quizás con diferente papel que antaño, quizás no, seguro, pero ahí está ese tipo que dirige y manda al tren y sus pasajeros de estación en estación.
Como dije, años después de aquellos garabatos, me enfrenté al reto del interrail, una aventura que, como el nombre indica, se construye entre railes y con el tren como denominador común entre ciudad y ciudad, y por supuesto en él el maquinista.
Y de ciudad en ciudad que íbamos (y digo íbamos porque estas aventuras que mejor que vivirlas con esa gente que sabes que harán esos días inolvidables) , sólo unas fueron las elegidas,Barcelona, París, Amsterdam, Berlín, Praga, Budapest y Milán, eso sin mencionar aquellas que fueron enclaves estratégicas de paso durante nuestro trayecto, ejemplos como Perpignan, Innsbruck o Niza, que disfrutaban de nosotros tan sólo porque pasábamos por allí. Cada sitio, una pequeña casa en forma bien de albergue, de hostal o de hotel de casi lujo, en cada uno de nuestros destinos anécdotas por doquier que no caben en estas líneas, en cada emplazamiento gente nueva, algunos turistas-interraileros, como nosotros, y otros propios del lugar, aunque menos; y por supuesto, en cada ciudad un nuevo mundo por descubrir, una belleza nueva que averiguar y una cultura de la que aprender. Y aunque no siempre fuera fácil, sonreías al llegar a cada ciudad, al bajar del tren y respirar un nuevo aroma, al girar la cabeza y dejar el tren atrás, ese otro pequeño mundillo que te acompañaba en cada viaje y que presidía con sus decisiones el maquinista, que en esos momentos se elevaba a la categoría de conductor de nuestros sueños, y él aunque no se diera cuenta de sus pasajeros, ni siquiera nosotros de él, dependíamos de su trabajo para llegar, de su esfuerzo y profesionalidad para poder coronar otra estación y abordar así nuestra siguiente aventura.
Así una y otra vez, de parada en parada, de albergue en albergue, de bar en bar, de parque en parque, de tren en tren y lo que significaba de ciudad en ciudad, haciendo que nuestro verdadero pasaporte fueran nuestros billetes de tren, que éste medio fuera nuestro único camino, que los otros 4 compañeros fueran tu propia familia y que tu casa fuera el albergue/hotel/hostal en el que esos días te hospedaras, pero con un protagonista de fondo, el maquinista, ese señor que en cada ciudad en la que tú bajabas cambiaba de nombre, de historia y de aspecto, pero que seguía siendo el conductor de tus sueños, el verdadero guía de todo aquello que hacía posible que esos 15 días de aventuras y locuras entre railes fueran una de esas experiencias que jamás podrás olvidar en la vida.
sábado, 9 de junio de 2012
Felicidad
Así que era esto,
Mis ojos encendidos hasta las 12
Esperarse a colgar el ultimo
Tardes sin estudiar en la biblioteca
Cerrar los días con un buenas noches
Y compasión después del sudor.
Así que de esto hablaban,
El café con sabor a nueva aventura
El fuego dentro sin arder
Las dudas disipadas en cinco letras
Y las ilusiones en unos labios;
Así que esto era,
Así que era esto,
Lo que anunciaba el nuevo pintalabios de Channel
Lo que se entiende tras París
Y el significado del toro y la luna.
Entonces esto es lo que decían,
La lucha incansable contra los horarios
La imaginación volando a tres palmos del colchón
El mucho mas que mucho
Y el mar el limite de nuestros pasos.
Entonces de esto se trataba,
La sonrisa tonta antes de dormir;
El significado de la foto en mi pared,
El motivo de mis versos
Y la locura de mis palabras en tu boca;
Así que esto era,
El quedarme sin palabras
El 'cinco minutos mas,por favor'
Tu nombre en mis apuntes
Y encontrarle sentido a las canciones.
Así que era esto
Así que era verdad;
Que esto de estar tenerte a mi lado
Era la felicidad
Mis ojos encendidos hasta las 12
Esperarse a colgar el ultimo
Tardes sin estudiar en la biblioteca
Cerrar los días con un buenas noches
Y compasión después del sudor.
Así que de esto hablaban,
El café con sabor a nueva aventura
El fuego dentro sin arder
Las dudas disipadas en cinco letras
Y las ilusiones en unos labios;
Así que esto era,
Así que era esto,
Lo que anunciaba el nuevo pintalabios de Channel
Lo que se entiende tras París
Y el significado del toro y la luna.
Entonces esto es lo que decían,
La lucha incansable contra los horarios
La imaginación volando a tres palmos del colchón
El mucho mas que mucho
Y el mar el limite de nuestros pasos.
Entonces de esto se trataba,
La sonrisa tonta antes de dormir;
El significado de la foto en mi pared,
El motivo de mis versos
Y la locura de mis palabras en tu boca;
Así que esto era,
El quedarme sin palabras
El 'cinco minutos mas,por favor'
Tu nombre en mis apuntes
Y encontrarle sentido a las canciones.
Así que era esto
Así que era verdad;
Que esto de estar tenerte a mi lado
Era la felicidad
martes, 1 de mayo de 2012
Mundo paralelo,paraíso particular
Replican las campanas,
bailan los edificios de fondo con mis ideas,
las doce de nuevo susurrando tu nombre,
mis paredes reconocen tus cinco letras
así como los recuerdos de cada tarde.
Vuelves a invadir mi último aliento,
a nadar por mi oasis de calma y salvación,
comienzas a ser el principio de mis sonrisas,
a estar en el final de todas mis súplicas
y a acabar las tardes con un beso.
'Te quiero' resuena en mi cabeza
tu voz esquiva cualquier tipo de cansancio,
resuena, retumba, sonrío;
abrazo mi almohada,
tirito, suspiro, resoplo,
quién pudiera esconderse en tu pelo
y dormir entre tus dedos.
Suena un mensaje de entrada en tu móvil,
'Buenas noches, que descanses'
otra vez no pude resistir la tentación,
otra vez volví a invadir tu habitación con mis palabras.
'No me sueltes' grita ausente mi memoria
toma tus palabras en tu calle,
hacía frío, corría el viento, miraban las farolas;
gritaban 'cerveza a un euro' en la esquina,
mientras tú y yo vivíamos en un mundo paralelo,
en nuestro paraíso particular,
un mundo al alcance de nadie,
pero en medio de todos,
en el que ni tú ni yo somos nadie,
sino tan sólo un nosotros.
jueves, 12 de abril de 2012
Primavera
Golpea con fuerza tras el cristal
ruge detrás de la ventana primavera,
tú me besas al unísono de mis latidos
mientras se mueven con soltura
mis manos en tus rítmicas caderas.
Recorro con discreción tu cuello,
resbala entre mis labios,
sigues el son de mi pulso,
se acelera, me acelero, aceleras;
mis dedos intentan dibujarte
rozamos el abismo de tus curvas,
florecen alegrías en tu pelo,
las acaricio con pasión de amante,
ardemos bajo el mismo estrépito infinito
bajo el calor de la tarde más corta del mes,
y bajo la locura más acertada del momento;
seguimos en besos no escritos,
continuamos en juegos de lo que surja,
en miradas fijas y silencios eternos,
en el lenguaje único entre dos,
de nuevo nuestras lenguas enlazadas,
me muerdes el labio,
me arrancas las dudas y el alma,
otra vez mi cuerpo de almohada,
de nuevo miradas cruzadas,
me pierdo en tus ojos negros
mientras mi torso es testigo de tus caminos,
y yo memorizo los recovecos de tu cuerpo,
los palmos de tu espalda,
el tacto a hielo deshaciéndose y a tierno lino,
y disfruto del aroma a nuevo alba.
Se cae el último grano del reloj,
busco a tientas tus orejas,
son hielo,me queman,
encuentro las palabras exactas,
las susurro entre miedo y nervios,
algo estúpido,te quiero te digo,
me miras,me besas,te beso,
'¿sabes? te eché de menos',
me pierdo, te pierdes, nos perdemos,
y al sonar la última campanada
en ese sueño nos caemos.
ruge detrás de la ventana primavera,
tú me besas al unísono de mis latidos
mientras se mueven con soltura
mis manos en tus rítmicas caderas.
Recorro con discreción tu cuello,
resbala entre mis labios,
sigues el son de mi pulso,
se acelera, me acelero, aceleras;
mis dedos intentan dibujarte
rozamos el abismo de tus curvas,
florecen alegrías en tu pelo,
las acaricio con pasión de amante,
ardemos bajo el mismo estrépito infinito
bajo el calor de la tarde más corta del mes,
y bajo la locura más acertada del momento;
seguimos en besos no escritos,
continuamos en juegos de lo que surja,
en miradas fijas y silencios eternos,
en el lenguaje único entre dos,
de nuevo nuestras lenguas enlazadas,
me muerdes el labio,
me arrancas las dudas y el alma,
otra vez mi cuerpo de almohada,
de nuevo miradas cruzadas,
me pierdo en tus ojos negros
mientras mi torso es testigo de tus caminos,
y yo memorizo los recovecos de tu cuerpo,
los palmos de tu espalda,
el tacto a hielo deshaciéndose y a tierno lino,
y disfruto del aroma a nuevo alba.
Se cae el último grano del reloj,
busco a tientas tus orejas,
son hielo,me queman,
encuentro las palabras exactas,
las susurro entre miedo y nervios,
algo estúpido,te quiero te digo,
me miras,me besas,te beso,
'¿sabes? te eché de menos',
me pierdo, te pierdes, nos perdemos,
y al sonar la última campanada
en ese sueño nos caemos.
lunes, 2 de abril de 2012
Eres inevitable
Beso de despedida,
verte andar a lo lejos,
seguirte en mi mirada,
que sigas en mi pensamientos,
querer salir corriendo
y desear besarte como sólo tú y yo sabemos,
arroparnos en tus brazos,
en cualquier banco de cualquier parque,
la Luna nos cobija,
sabes que va a llover,
duérmete en mi hombro,
que yo soñaré entre tus labios.
Ni 3 segundos fuera de mi alcance
y suspiro con cada paso,
he descubierto parte de mis errores anteriores,
sé todas las palabras que dije a destiempo
y todo aquello que no te gusta de mí.
Eres fría, niña, eres fría
y la ciudad se derrumba cada vez que me miras,
cada vez que ladeas la cara y me besas
y cada vez que decides regalarme otra oportunidad
para adornar cualquier recoveco de esta primavera;
y tú mientras das sentido a mis esperas
y siembras en mí el síntoma de la duda
aquella que cuestiona como hacerte feliz
y que se pregunta si realmente soy lo que esperabas que fuera.
Creas en mí la sonrisa tonta de la mañana
cual niño escucha el tono de su primera nana,
generas el silbido de mi canción favorita,
nubes sobre mis apuntes de historia,
asíntotas horizontales en mi libro de filosofía
y apareces incesante en literatura
como la forma imperfecta de dibujarte con mis palabras.
Eres inevitable, amor, eres inevitable,
casi como respirar,
como las olas en el mar
o como el tiempo que marca tus horarios,
el que marca tus besos, nuestros encuentros y despedidas,
como ese que deseo parar,
como ese que nos separa
o como aquel que falta para volvernos a besar.
verte andar a lo lejos,
seguirte en mi mirada,
que sigas en mi pensamientos,
querer salir corriendo
y desear besarte como sólo tú y yo sabemos,
arroparnos en tus brazos,
en cualquier banco de cualquier parque,
la Luna nos cobija,
sabes que va a llover,
duérmete en mi hombro,
que yo soñaré entre tus labios.
Ni 3 segundos fuera de mi alcance
y suspiro con cada paso,
he descubierto parte de mis errores anteriores,
sé todas las palabras que dije a destiempo
y todo aquello que no te gusta de mí.
Eres fría, niña, eres fría
y la ciudad se derrumba cada vez que me miras,
cada vez que ladeas la cara y me besas
y cada vez que decides regalarme otra oportunidad
para adornar cualquier recoveco de esta primavera;
y tú mientras das sentido a mis esperas
y siembras en mí el síntoma de la duda
aquella que cuestiona como hacerte feliz
y que se pregunta si realmente soy lo que esperabas que fuera.
Creas en mí la sonrisa tonta de la mañana
cual niño escucha el tono de su primera nana,
generas el silbido de mi canción favorita,
nubes sobre mis apuntes de historia,
asíntotas horizontales en mi libro de filosofía
y apareces incesante en literatura
como la forma imperfecta de dibujarte con mis palabras.
Eres inevitable, amor, eres inevitable,
casi como respirar,
como las olas en el mar
o como el tiempo que marca tus horarios,
el que marca tus besos, nuestros encuentros y despedidas,
como ese que deseo parar,
como ese que nos separa
o como aquel que falta para volvernos a besar.
sábado, 31 de marzo de 2012
De vuelta a las locuras
Volver a caer en vicios que creía olvidados,
en citas que no tenía apuntadas en la agenda,
en besos que jamás había llegado a imaginar
e incluso en preguntas que no me planteé.
Volver a sentir aquello que dejé para la humanidad,
para los guapos con el pelo al lado,
para los cuerpos con curvas apolíneas
y las sonrisas de anuncio de televisión;
sentir aquello que reviven tus miradas a media tarde,
noches en vela frente a la pantalla
y tu dulce forma de besar.
Volver a creer en acordes imposibles,
en el alba tras la noche,
y en los 'quédate conmigo, por favor';
volver a escribir un tú en mis versos,
y un nosotros en el firmamento,
volver a volar a primera hora de la mañana,
pensar que esperar es de nuevo resignación,
repetir tu última palabra o tu último gesto
e intentar buscar tu aroma por toda mi habitación.
volver a soñar con figuras con tu nombre,
con repetir ciertas tardes de marzo,
dos veces idus de un emperador,
donde la conquista no fue en campo abierto,
ni librada con escudo y lanzas,
donde el caballero no llevaba capa ni espada
sino mochila,nervios y apuntes,
luces, caricias e ilusiones,
sombras, suspiros y labios que besar;
donde el tesoro no era oro
sombras, suspiros y labios que besar;
donde el tesoro no era oro
ni se escondía en un cofre bajo el mar,
donde el premio era una afirmación,
un beso, un recuerdo, una conversación.
Al final nos quedamos con nuestro pacto secreto,
con nuestros besos sin notarios ni testigos,
con tu sonrisa y la mia fluir, bailar,
con el reflejo de tus labios al hablar,
al final todo es cuestión de locura,
o ¿acaso no lo es la felicidad?
lunes, 12 de marzo de 2012
Historia Bmth Parte 5
Como decía, seguía pasando el tiempo y nos plantamos en un miércoles 27 de julio, otro día de julio de calor a medias, cuando el sol brillada, con gran cantidad de humedad y con las ideas en mi mente más turbadas que nunca, sinceramente, ya había perdido la razón, aquello que hacía y sentía me parecía estúpido por mi parte, poco racional, pero no podía evitar seguir buscándola con la mirada para que sus ojos verdes me dieran una tregua o me amordazaran en la duda del silencio y el paso del tiempo que aparecía ya como el gran verdugo de aquello nuestro que no llevaba a nada sino a mí mismo pensando en mis tonterías y paparrucherías.Aquella tarde-noche había discoteca en la iglesia que hacía los honores de eso mismo, de discoteca. Yo sabía que esa iba a ser mi última discoteca en aquella ciudad inglesa, así que decidí disfrutarlo máximo posible, olvidarme de Irene y demás y pensar en pasármelo lo mejor posible. Sinceramente, lo hice, fue una de las mejores discotecas de aquel mes, me lo pasé increíblemente bien, estaba totalmente despreocupado hasta que tuvo que pasar, la vimos, Rubén y yo, en una de las vueltas que dábamos por el piso de arriba vimos a su grupo de amigas y ella también estaba allí, sabía que era de mis últimas oportunidades, Rubén me dijo de ir a por ellas, le dije que no, que quería disfrutar con los amigos, él sabía parte de lo que estaba sufriendo, fue un gran confidente durante el viaje. La tarde, bueno tarde-noche en aquel recinto pasaba, en uno de nuestros acercamientos a la barra a pedir agua, que era lo único gratuito, me crucé con ella, la paré, apartarse otra vez habría sido de cobardes, dos besos, que tal todo, bien, y la conversación se acabó, ella se marchó con sus amigas hacia la pista y yo a la barra; la verdad es que era guapísima, o por lo menos a mí me lo parecía, tenía una expresividad peculiar, y su forma de mirarme y de hablar me volvían loco; otra vez volvían pequeñas dudas a mi cabeza que con la música quizás se disiparon pronto.
Faltaba poco para el cierre de la discoteca, a las 10 era la hora en la que aquella iglesia convertida en discoteca cerraba, y me encontraba con mis amigos en el piso de arriba, en uno de mis momentos de lucidez mental comencé a hacer un baile denominado el de la camisa, vi como una chica me miraba con su compañera y se empezaban a reír, fui hasta ellas que se encontraban en una mesa con asientos, me senté a su lado y empecé a hablar con ellas, les hizo gracia mi estilo, me dijeron que eran de Sevilla, eran monas, una más que la otra, y encima bastante simpáticas, hablé con ellas un rato, sobre lo que había en Sevilla y qué les parecía Bournemouth; cerraron la parte de arriba de la discoteca, y bajé y les perdí la pista, entonces se acercó Rubén, me dijo que había hablado con Irene y que a la salida me esperaría para hablar conmigo; una luz me vino a la mente, ¿sería aquel el momento tan esperado aunque ella se fuese al día siguiente?; en ese momento se me olvidó todo aquello que había conseguido intentando olvidar, y empecé a hacerme mil y una preguntas en mi cabeza, otra centena de cábalas y posibilidades volvían a rondarme por la cabeza.
Terminó aquella discoteca, la última de Bournemouth 2011, y me dispuse a salir del recinto porque a ella le había visto salir, y me imaginé que sería fuera donde nos veríamos, también vi a las dos sevillanas entrando mientras me buscaban con la mirada, me fui sin decirles nada, era muy complicado explicarlo todo, o lo que realmente se me hacía complicado era estar con la duda de lo sería aquella conversación con Irene.
Salí de allí, y en la puerta estaba hablando con sus amigas, seguí caminando y se unió a mí; la miré y paré en seco, nos pusimos el uno frente al otro, le pregunté qué quería decirme, me dijo que nada, que Rubén le había dicho que yo le quería decir algo entonces me preguntó qué quería decirle, pensé en decirle todo lo que había sentido durante ese tiempo por ella, todas las veces que había mirado por lo jardines a conciencia buscando que su mirada me diese una tregua, un perdón, una respuesta o que simplemente no estuviera, contarle como me sentí los primeros días al esperar una respuesta que no llegaba, y como me sentí los días siguientes al ver que tal respuesta no iba a llegar nunca, explicarle como es despertarse y verse todos los días la misma cara de imbécil que se te ha quedado, quizás pensé por un instante decirle que nos fuéramos a despedirnos de la misma manera que aquel sábado 9 de julio aprovechábamos el tiempo, decirle que le echaría de menos, que me llamase en cualquier momento o incluso recriminarle todo lo que había sufrido y todo el tiempo que habíamos perdido decidiendo no estar juntos; pero no, no me salieron tales palabras, ni siquiera decirle lo guapa que iba o lo bien que le quedaba aquella camiseta verde, que iba a juego con sus ojos y tan bien conjuntada con su siempre hermosa sonrisa, pero no, no se lo merecía, ni yo tampoco, me quedé mudo y le pregunté que cuando se iba; ella me respondió:
-Me voy mañana por la mañana, sobre las 8 o así.
Yo ya sabía de sobra aquella respuesta, sabía de sobra cual era la fecha límite pero fue lo único que pude decir; así que después de eso, le deseé suerte, y nos dimos dos besos y se fue; así se acabó todo aquello, ella con sus amigas despidiéndose de todo o eso me imagino, yo con los míos de camino a la parada del bus, mirada baja, pensativo, todo había acabado, ahora sí que la derrota era definitiva, ya no había un después, ni un posible mañana, ya no había nada, porque no había más tiempo; Rubén me preguntó, le dije que nada, me abrazó, se agradeció; vino pronto el bus, el trayecto no se hizo duro, conocimos a otra española y un par de alemanes, fue entretenido, al llegar a casa algo de tortura, no mucha, estaba cansado, y por la mañana, todo lo relacionado con Irene había acabado; sabía que ella estaría volando hacia a España, a Ávila; y que a mí me quedaban 3 días más, 3 días que me prometía a mí mismo vivir como los últimos de mi vida y los mejores que podía disfrutar, no habría Irene ni nada que recordase a aquel sábado y a sus posteriores negativas por lo menos hasta llegar a España.
El viaje acabó genial, lo fue durante todo el tiempo con sus pequeños momentos de pensar pero siempre feliz por estar allí, el asunto Irene creía haberlo olvidado; pero la vuelta se hizo dura, se echó de menos todo, hasta sus miradas esquivas y sus negativas; conté la historia una y otra vez a mis amigos, les conté lo que más me gustaba de ella y como era, quizás por eso volví a recaer en ciertos recuerdos y torturas para la mente que habían permanecido en el baúl de los recuerdos; y más florecieron aún cuando allá por el mes de septiembre, ella fue a Valencia, sabía perfectamente que yo le habría recibido encantado, que habría hecho de guía turístico o que por lo menos, le habría saludado y me habría hecho ilusión haberla visto, pero no me dijo nada, ni un simple mensaje, ni una llamada, nada de nada, tan solo me enteré de su visita por fotos, pura coincidencia de cotillear, seguía teniendo esa sonrisa blanca y esa mirada penetrante, aunque nada como verla en la realidad.
Y ese fue el último episodio que reseñar de Irene, ella se convirtió en una de esas personas que quieres que el destino te vuelva a juntar, una de esas personas de las que siempre tienes el recuerdo de lo que fue y de lo que quise que fuera y no fue, consiguió darle una sonrisa a la palabra Ávila, que el nombre de esa ciudad no me recordase a unas murallas sino a una chica fría y preciosa; al final, ella siguió su vida, yo la mía, aunque en ocasiones me paro a pensar y una pregunta me recorre la espalda: ‘’¿qué andará haciendo ahora?’’, y siempre una respuesta, una sonrisa, un suspiro y el deseo de que el destino nos quiera juntar en algún momento y poder hablar al fin, de lo que pudo ser y no fue.
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